
La rinoplastia es el procedimiento quirúrgico para remodelar el formato de la nariz, y es una de las

cirugías mas frecuentes realizadas en cirugía plástica. La rinoplastia puede disminuir o aumentar el tamaño de la nariz, cambiar la forma de la punta o del dorso, estrechar los orificios nasales o cambiar el ángulo entre la nariz y el labio superior. También corrige los problemas congénitos, los traumatismos y algunos problemas respiratorios.
¿Quién es el paciente ideal para realizarse una rinoplastia?
Los candidatos ideales para someterse a una rinoplastia son aquellas personas que buscan una mejoría, y no una perfección absoluta en su apariencia. Si tu posees un buen estado de salud, estabilidad psicológica y eres realista en tus expectativas, serás un paciente indicado para este tipo de cirugías.
Hay dos modalidades de operación, ninguna dejando una cicatriz visible. La más usada en la actualidad es la rinoplastia “abierta”, que precisa una pequeña incisión en la parte de la nariz que se halla entre los dos orificios nasales, y que nisiquiera deja una pequeña marca, pero suele usarse para casos más complejos.
Eso si, no es simplemente llegar y pedir la nariz de Angelina Jolie, ya que el Doctor está en todo su derecho (y en algúnas partes obligado) a rechazar peticiones así, mostrando alternativas que vayan acorde con las facciones del paciente en forma realista, mediante análisis tridimensionales. El objetivo es conseguir una nariz más adecuada a la estructura del rostro, sin alterar la expresión y personalidad del paciente, cuidando la relación de la nariz con el mentón.
Tras la cirugía estética de nariz, el paciente debe llevar un taponamiento entre uno y tres días, y deberá respirar por la boca debido a la hinchzón que tendrá la nariz, la cual desaparecerá en pocas semana, pero con el resultado definitivo de la rinoplastia sólo visible al año de la intervención.
Ahora ya saben un poco más sobre este procedimiento, bastante seguro mientras sigan los consejos de su médico.
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